SUPERAR CRISIS EMOCIONALES CON PSICOAROMATERAPIA

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LA PSICOAROMATERAPIA COMO AUXILIAR EN LAS CRISIS EMOCIONALES

CHARLA PRESENTADA EN EL IV CONGRESO ANUAL DE MÉXICO

Ponente: Enrique Sanz Bascuñana

En algunos momentos de nuestras vidas, parece como si no encontrásemos la fuerza y energía necesarias para poder vivir nuestras emociones de manera positiva, creativa, enriquecedora, de manera que nos alimenten y nos hagan crecer como seres humanos. Aparentemente, es al contrario, todo un universo de sensaciones nos hace sentir como si estuviéramos en una montaña rusa emocional que nos lleva a territorios desconocidos y nos hace vivir sensaciones desagradables, duras, difíciles al fin y al cabo, parece como si nos sumergiera en muchas ocasiones, en pozos oscuros, difíciles, desagradables, que nos producen mucho dolor y sufrimiento.
Todos nosotros hemos vivido y vivimos este tipo de experiencias. Todos nosotros buscamos la felicidad. Todos nos preguntamos, en uno u otro momento de la vida, qué sentido tiene tanto dolor y sufrimiento en nuestras vidas y en el mundo, y no siempre encontramos respuestas a estas angustiosas preguntas.
Las emociones y lo que estas nos llevan a vivir diariamente, son el mejor camino para auto conocernos y para evolucionar y que las emociones que nos hacen sufrir y que nos producen dolor, también nos hacen crecer y madurar si sabemos extraer las enseñanzas de las que son portadoras (no hay que olvidar que también hay emociones que nos producen bienestar y placer, no pretendo asociar “emoción” a dolor únicamente).
Personalmente creo que es cierto que una mayor consciencia sobre nuestras mareas emocionales y sus causas, son una escuela de vida imprescindible y valiosísima para pasar por nuestra existencia de la forma más plena posible. Por lo tanto, desde mi punto de vista, no hay que suprimir las emociones “negativas” -aquellas que nos producen dolor y sufrimiento- y sólo buscar las “positivas” – aquellas que nos producen placer y bienestar-, porque si SUPRIMIMOS una emoción, lo que realmente estamos haciendo es “enterrarla”, ocultarla en nuestro subconsciente. Esto es una simple estrategia de evasión, ya que no resuelve el problema de fondo.
No vamos a cambiar la realidad cerrando los ojos o intentado engañarnos diciendo que lo blanco es negro,pero sí podemos cambiar COMO DESDE NUESTRO INTERIOR VIVIMOS ESA REALIDAD.
Si nos entendemos como seres complejos, formados por varias manifestaciones de la energía, podemos entender que cada uno de nosotros, cuando se encuentra en un estado desequilibrado que le produce dolor o sufrimiento, necesita de un tipo de energía determinado que le ayude a encontrar su punto de equilibrio.
Desde aquí, la Aromaterapia y la Psicoaromaterapia, son aliadas muy valiosas y agradables que nos pueden ayudar mucho en nuestro camino. Pero los aceites esenciales NO VAN A PRODUCIR MILAGROS, el milagro debemos crearlo nosotros.
Los aceites esenciales no van a hacer el trabajo que nos toca realizar como seres en crecimiento y evolución. Todas las emociones del mundo tienen que ser vividas, integradas, aprendidas por todos nosotros (las “buenas” y las “malas”). Que nadie espere que por usar o ponerse un aceite esencial, de repente va a ver solucionado cualquiera de los conflictos vitales que mantiene.
Entonces, si esto es así ¿para qué sirven los aceites esenciales? ¿por qué el título de esta charla hace referencia a ellos como ” ayuda en crisis emocionales”? cuando una persona se hace consciente de que tiene un problema, un conflicto emocional, y quiere resolverlo para sentirse mejor y para crecer como persona, los aceites esenciales sí son una gran ayuda, un buen compañero que nos da su apoyo, su energía, su maravillosa vibración y aroma, para alimentarnos, para fortalecernos, para darnos el empuje o simplemente, para darnos el cobijo, como si fueran un hombro en el que apoyarnos, en un momento difícil del camino.
Todos nos hemos visto en situaciones así, y es bueno recordar lo reconfortante e importante que es, a veces, una simple sonrisa, una palabra de apoyo, un gesto o una mano que nos ayuda a levantarnos.
Después seguimos solos, pero en ese momento, esa intervención externa nos ha dado un respiro o nos ha dado “combustible” para continuar nuestro viaje con fuerzas renovadas.
Creo sinceramente que este es el verdadero papel de los aceites esenciales en procesos emocionales, y que si los hacemos servir con esta perspectiva, encontraremos mucha ayuda y no saldremos decepcionados de la aromaterapia.
¿Quién no ha vivido alguna vez la experiencia de ponerse enfermo físicamente después de una experiencia traumática, un disgusto, una fuerte discusión, un enfado o una situación muy estresante?. Los niños suelen ser excelentes barómetros tanto de procesos emocionales propios como en su entorno (familia, colegio), somatizando con mucha rapidez conflictos emocionales.
Desde este punto de vista, entonces, los aceites esenciales serían unos preparados que permitirían desbloquear y fluir mejor las energías estancadas por procesos emocionales. Cada día parece más evidente, incluso desde los sectores más conservadores del mundo de la medicina, que muchas enfermedades físicas tienen un componente emocional o psicológico. Esto ya lo sabían las antiguas tradiciones de todo el mundo, y está muy bien que volvamos a recuperar esa visión.

También es bueno honrar en nuestra vida estas experiencias, las “buenas” y las “malas” como formas que encontramos de crecer y madurar, creo que la tendencia que encontramos en ciertas ramas de la “new age” de pasar de puntillas o simplemente de ocultar o camuflar emociones dolorosas es una forma de llegar a mucha gente y de hacer buenos negocios -nadie gusta de pasar por el dolor-,pero no lleva a cambios profundos en la vida de las personas.

Establecidas estas premisas, me gustaría comentar algunas cosas que podemos disfrutar de algunos aceites esenciales, ya que para mi es claro que no hay un criterio común que sirva para todas las personas por igual.

Es muy importante notar la conexión o necesidad que cada persona tiene en cada momento de su proceso personal para ayudarse de un aceite esencial u otro.
Una de las cosas que más me gusta de la Aromaterapia es que, en esencia, siempre busca tratamientos PERSONALIZADOS. Entiendo que los seres humanos, siendo intrínsecamente iguales, tenemos necesidades diferentes en momentos diferentes de nuestras vidas, y que lo que funciona para una persona no lo hace en otra.

Si nos entendemos como seres complejos, formados por varias manifestaciones de la energía, podemos entender que cada uno de nosotros, cuando se encuentra en un estado desequilibrado que le produce dolor o sufrimiento, necesita de un tipo de energía determinado que le ayude a encontrar su punto de equilibrio. Por ello, para la determinación de qué aceite esencial necesitamos en cada momento, son muy prácticas técnicas de diagnóstico tales como la Kinesiología (cinesiología) y radiestesia, ya que operan desde una parte de nuestro ser mucho más sabio que la mente racional.
En Aromaterapia, no obstante, disponemos de un recurso muy precioso que no tienen otras técnicas: LA AFINIDAD OLFATIVA.
Para mi resulta más que evidente que, cuando un aceite esencial gusta sobremanera frente a otros, es porque esa persona, en ese momento de su vida, lo necesita, ya que le aporta la energía que vibra en sintonía con sus desequilibrios, la energía que le aporta bienestar. El bienestar es un buen barómetro para enseñarnos el buen camino. Si escuchamos al cuerpo, las sensaciones de bienestar o dolor son mensajes llenos de información para nosotros. Por ejemplo, si hubiese hecho caso del dolor de estómago que me producía la reunión de negocios que tuve con aquella persona, y no hubiese comenzado ningún negocio con ella, ahora no me vería en el problema que me estoy encontrando. No escuché a mi cuerpo en ese momento. Cuando un aceite esencial me llama poderosamente, cuando su olor me parece sublime, me hace encontrarme bien, me llena, me alimenta de algún modo, quiere decir que ese aceite esencial, en ese momento, es bueno para mi. Siempre recalco en mis cursos la importancia de escucharse y respetar que lo que para una persona puede ser excelente, para otra puede ser hasta repugnante… Por ello me resisto a dar especificaciones categóricas sobre el efecto que pueden tener los aromas de los aceites esenciales, porque no siempre es igual para todo el mundo, y es especialmente visible cuando en un grupo de personas, a una le repugna el olor de un aceite esencial que resulta delicioso para otra. Aquí vemos claramente que no podemos clasificar los aceites esenciales, porque su efecto está en función de esa maravillosa e increíble creación que es el ser humano, y que es diferente en cada uno de nosotros.
A pesar de todo, hay una energía y una dirección bastante clara en general en cuanto a efectos, también generales, de los aceites esenciales. Hago aquí resumen de los que he podido observar durante todos estos años, por mi experiencia y la de personas de mi entorno personal y profesional, de los que son para mí

Aceites esenciales más significativos como ayuda en procesos emocionales.
La psicoaromaterapia trabaja a un nivel básicamente energético no visible, pero perceptible. El aroma es una entidad fascinante, porque es invisible y a la vez material, con una composición química poderosa. Un aroma está compuesto por infinidad de moléculas que se evaporan y proporcionan información al entrar en contacto con los receptores olfativos que están conectados al cerebro. Este la percibe e interpreta y, en el caso de los aceites esenciales, tiene un efecto emocional beneficioso.
Con una perspectiva más amplia, la física cuántica actual explica que todo está interconectado en el Universo. Esa conexión primitiva existente entre el reino vegetal y el ser humano, hace que ciertos olores nos devuelvan el equilibrio perdido por un estilo de vida alejado de la naturaleza. La psicoaromaterapia funciona siguiendo las leyes de la ciencia natural que rigen el Universo. Eso quiere decir, entre otras cosas, que hemos de reconocer que no a todas las personas les afectan por igual los mismos aceites esenciales. Así es, el aroma que a una persona le parece maravilloso, a otra puede repugnar. Esto implica por parte del terapeuta paciencia, flexibilidad y amplios conocimientos para poder enfocar el tratamiento adecuadamente.
No obstante, la mayor parte de tratamientos de psico-aromaterapia se realizan, básicamente oliendo los aceites esenciales naturales. El masaje es un muy buen recurso, especialmente ya que ayuda a conseguir la relajación necesaria para entrar en estados de paz y tranquilidad y permite así trabajar los problemas emocionales desde un lugar seguro y confortable. Durante el masaje de aromaterapia, hay una pequeña cantidad de aceite esencial que se absorbe percutáneamente y otra parte que se inhala, enviando una señal al sistema límbico/hormonal/emocional el cual puede tener distintas respuestas fisiológicas (siempre de equilibrio y armonización, ese es el ámbito del que se ocupa la psicoaromaterapia).

Efectos de los aceites esenciales en los estados emocionales
La experiencia de oler algo y recordar de inmediato un lugar, situación, persona, etc. muy remotos y totalmente olvidados, es muy común entre los humanos. En efecto, el olfato es el sentido que más rápidamente conecta con recuerdos del pasado presentes en el inconsciente. Ese poder especial de este sentido, puede sernos muy útil en psicoaromaterapia, ya que nos permite, por ejemplo, trabajar con traumas inconscientes que de otra manera son difíciles de hacer aflorar. En este sentido, explorar adonde nos lleva aquel “olor que no me gusta nada”, dentro de la paleta aromática de que disponga el aromaterapeuta, es valiosísimo para poder enfocar la psicoterapia.
El simple hecho de explorar con el cliente qué aceites esenciales le hacen sentir mejor, es una experiencia sumamente relajante y placentera para ambos, terapeuta y cliente. Cuando encontramos aquella fragancia natural que hace vibrar a la persona, que le llena, acabamos de hallar la “piedra filosofal” para el problema emocional que en esos momentos le afecta con mayor intensidad e importancia.
La afinidad aromática
Lo que denomino como “afinidad aromática”, es en mi opinión el elemento esencial en la sesión de psicoaromaterapia, porque nos está dando la clave e información de qué se necesita trabajar en este preciso momento de la vida del consultante. En efecto, en nuestro interior se encuentra un pozo de sabiduría infinita, sólo hay que conectar con ella.
En este caso, de manera inconsciente e irracional (perfecto para nuestra búsqueda), es el propio consultante quien elige el remedio aromático que precisa en ese momento para “arreglar” la emoción en desequilibrio. Muchas veces desde el raciocinio, no podemos llegar al nivel de profundidad que tiene esta conexión con la sabiduría interna propia. Sin embargo, el psico-aromaterapeuta, gracias a una buena formación y sobre todo a la experiencia, sí podrá interpretar “a posteriori” la relación entre el aroma elegido y el posible desarreglo emocional ya que existen ciertas relaciones válidas para un gran número de aceites esenciales y sus correspondientes estados emocionales en desequilibrio.
Algunas aplicaciones de aceites esenciales en Psicoaromaterapia
Son muy valorados por sus aplicaciones: los sedantes (lavanda, mejorana dulce, manzanilla romana y alemana, azahar), los estimulantes mentales y de la memoria (romero, pimienta negra, limón, menta piperita), los reguladores hormonales (bergamota, geranio, incienso, salvia oficinal), los euforizantes (salvia esclarea, pomelo, jazmín, rosa damascena), los afrodisíacos (ylang-ylang, jazmín, sándalo, canela corteza) y los vigorizantes (cardamomo, romero, enebro, lemongrass).

Cuando se trabaja desde la perspectiva de la Medicina Tradicional China, se aplican a los desequilibrios energéticos de los diferentes meridianos que se manifiestan con trastornos físicos y emocionales, los aceites esenciales en forma de acupresión, pudiéndose trabajar un gran número de problemas de forma muy segura.
El ser humano como sistema energético complejo
Durante los últimos doscientos años, se ha presentado a los seres humanos como cuerpos físicos que se mueven, piensan y sienten gracias a una serie de reacciones químicas. Esa visión pobre y materialista, que concibe el organismo humano como una máquina, entiende también la salud y la enfermedad en términos mecánicos: si se me estropea una pieza, voy al taller y la cambio por otra o la arreglo. Pero nunca se plantea por qué esa pieza se ha estropeado.
Las medicinas tradicionales orientales consideran que el ser humano, además de tener un cuerpo físico, está formado por otros cuerpos energéticos no visibles. Que la salud implica un buen funcionamiento y sobre todo, buen flujo de la energía por todo el sistema. Y que la verdadera medicina es aquella que previene, la que evita que la “pieza” se rompa o estropee…
La psicoaromaterapia trabaja a un nivel básicamente energético no visible, pero perceptible. El aroma es una entidad fascinante, porque es invisible y a la vez material, con una composición química poderosa. Un aroma está compuesto por infinidad de moléculas que se evaporan y proporcionan información al entrar en contacto con los receptores olfativos que están conectados al cerebro. Este la percibe e interpreta y, en el caso de los aceites esenciales, tiene un efecto emocional beneficioso.
Con una perspectiva más amplia, la física cuántica actual explica que todo está interconectado en el Universo. Esa conexión primitiva existente entre el reino vegetal y el ser humano, hace que ciertos olores nos devuelvan el equilibrio perdido por un estilo de vida alejado de la naturaleza. La psicoaromaterapia funciona siguiendo las leyes de la ciencia natural que rigen el Universo. Eso quiere decir, entre otras cosas, que hemos de reconocer que no a todas las personas les afectan por igual los mismos aceites esenciales. Así es, el aroma que a una persona le parece maravilloso, a otra puede repugnar. Esto implica por parte del terapeuta paciencia, flexibilidad y amplios conocimientos para poder enfocar el tratamiento adecuadamente.
Cuando se inhala un aroma, las moléculas volátiles del perfume viajan por la nariz y las membranas olfatorias, que están bien protegidas por las mucosas, las atrapan. Cada molécula de la fragancia se acopla perfectamente al espacio de la célula receptora específica que reviste la membrana epitelio olfatorio. Estos cientos de millones de células nerviosas receptoras se regenera cada 28 días. La membrana de las células nerviosas emite impulsos eléctricos al bulbo olfatorio en el cerebro cuando es estimulada por las moléculas olfativas. Luego, el bulbo olfatorio transmiten estos impulsos al centro gustativo, a la amígdala (centro emocional cerebral) y al resto del sistema límbico (hipocampo, etc.). El sistema límbico está directamente conectado con aquellas partes (hipófisis-hipotálamo) que controlan el ritmo cardíaco, la presión arterial, la respiración, la memoria, los niveles de estrés y el equilibrio hormonal, los aceites esenciales ejercen efectos psicológicos y fisiológicos profundos.
El olfato es el único sentido que está directamente conectado al lóbulo límbico, centro de control de las emociones. Las sensaciones de miedo, ira, sensación, depresión y placer se originan aquí. El aroma de ciertas fragancias puede evocar recuerdos y emociones al estimular la memoria olfativa, donde situaciones se asocian a emociones y aromas. Esto puede suceder a nivel subconsciente o antes de que seamos conscientes de ello. En el caso de los olores, primero reaccionamos y luego pensamos, primero hay una respuesta límbica y después se activa la vía de la corteza cerebral, ya que el lóbulo límbico puede activar directamente el hipotálamo, centro importante de control hormonal. Emite mensajes químicos que afectan todo, desde el deseo sexual hasta los niveles de energía. El hipotálamo comanda la producción de hormona del crecimiento, las sexuales, las tiroideas, las adrenales, y neurotransmisores como la serotonina y dopamina, tan importantes en el control del estado de ánimo.
Los aceites esenciales a través de sus fragancias y estructura molecular estimulan directamente el lóbulo límbico y el hipotálamo. No sólo puede usarse la inhalación de los aceites esenciales para combatir el estrés y el trauma emocional, sino también para estimular la producción de hormonas del hipotálamo. Esto produce un aumento en las hormonas de la tiroides (hormona de la energía) y las adrenales y en las hormonas del crecimiento (hormona de la juventud y longevidad). Los aceites esenciales pueden regular o reducir el apetito, dada su capacidad para estimular el núcleo ventromedial del tálamo, que regula la sensación de saciedad. (existen estudios que demuestran la eficacia de la menta en este sentido).
cional. Por eso es el lugar donde se almacenan y por tanto donde se liberan los traumas emocionales. Diferentes investigaciones se han realizado que demuestran que los aromas ejercen un efecto profundo en la estimulación de respuestas de la amígdala.</p><p>Un tema que produce muchas incógnitas en el público en general es el caso de las personas que han sufrido cirugías nasales o afecciones olfativas. Efectivamente como se suele pensar a estas personas pueden resultarles difícil o imposible detectar un aroma completo. Ocurre lo mismo con personas que usan cosméticos, perfumes colonias, aerosoles capilares, tinturas para el cabello, permanentes u otros productos que contienen aromas sintéticos. En ellos posiblemente no se produzcan todos los beneficios psicológicos y emocionales que tienen los aceites esenciales y sus aromas. No hay que olvidar en estos casos utilizar la vía de la ingesta y de la aplicación tópica del aceite esencial.

Si deseas recibir más información a cerca de lo que la psicoaromaterapia puede ofrecerte, introducirte en el maravilloso mundo de los aceites esenciales o simplemente necesitas compartir tu historia, estaré encantada de poder ayudarte. Escríbeme a esenciadeyoga@gmail.com

 

María Isabel Ariza

Instructora y terapeuta.

 

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