Transformación: La verdad duele.

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No, hoy no voy a hablaros de la última película de Will Smith. Es una casualidad que el título de este post y la película del actor del Principe de Bel Air coincidan, o tal vez no. En cualquier caso, no creo en las casualidades. Estamos en la era de la comunicación, es momento de grandes revelaciones, momento de que grandes verdades hasta ahora ocultas salgan a la luz, momento de que viejos y caducos sistemas se desmoronen, aunque ello produzca dolor. A un nivel más particular, es momento de que emerjan verdades desde lo más profundo de nuestro subconsciente revelándonos aquellas heridas que todavía no han sido sanadas , mostrándonos que patrones de pensamiento y  viejas creencias arraigadas debemos dejar ir de una vez para vivir el propósito de nuestra vida. Ya no tenemos opción, ya no hay vuelta atrás, la vida nos empuja hacia la evolución.  Tenemos delante un nuevo paradigma que abrazar, hay que dejar ir lo viejo, reconocer lo que realmente somos y abrirnos para acoger lo nuevo. El dolor, algo que deseamos evitar a toda costa, es ineludible. Sin embargo, el sufrimiento si que es una opción.

Y de eso es precisamente de lo que quiero hablaros hoy.

Debemos aprender a abrazar nuestro dolor. Ir a través de él sin drama, desde lo más profundo de nuestro corazón, reconociendo nuestro infinito poder interior, agradeciendo lo que ese dolor ha venido a mostrarnos. Si somos capaces de hacerlo habremos dado un paso más en nuestro propio crecimiento y sanación. Piensa que no eres tú la que sufres ante las situaciones dolorosas de tu vida. El que sufre es tu ego herido.  Es aquello a lo que te has apegado lo que te impide ver la verdadera oportunidad de tu vida. No es tu jefe, no es tu familia, no es tu negocio, no es el dinero, no es la situación del país, no, no es nada que haya ahí fuera, eres tú, es tu mente inconsciente, con la que te identificas,  la que está continuamente saboteándote. ¿Sabías que nuestro sufrimiento viene de nuestros pensamientos y que el 90% de esos pensamientos ni siquiera son reales?

Dime, ¿es así como quieres vivir?  A caso eres de eos que piensan aquello de “ya vendrán tiempos mejores”. ¿Realmente crees que las cosas van a cambiar para ti ? Siento decepcionarte, nada ahí fuera va a cambiar, nadie va a cambiar al menos que comiences por ti mismo. El que tiene que cambiar eres tú, el cambio comienza dentro de ti, se tú el cambio que quieres ver en los otros.

Creeme, no es difícil. Es una cuestión de abrirse a la verdad. La verdad de tu infinitud, la verdad de que estamos Infinitamente conectados a todo y a todos. El dolor nos está indicando la necesidad de un cambio y aquello que nos provoca ese dolor nos muestra que es lo que hay que cambiar. Suele ser una actitud, una creencia, un patrón de pensamiento, necesitamos liberar, perdonar y amar. De modo que,  cuando tu inicias ese cambio desde tu interior,  cuando te sintonizas con la frecuencia de aquello que deseas atraer, todo se mueve para ti. A partir de ahí puedes comenzar a ser el co-creador de tu vida.

El primer es tener motivos por los que vivir. Y si crees que ya los tienes pero sientes que hay algo en tu vida que no funciona, tal vez te haya llegado el momento de replanteartelos. Eso es lo que marca la diferencia entre “tener una vida” y “diseñar una vida”. El sistema tradicional nos ha educado para ser buenos empleados, obedientes y productivos. Buenos y fieles consumidores, merecedores de este falso estado de bienestar en el que nos han hecho creer. En el mejor de los casos nos conformamos con la suerte de tener una bonita casa, un buen coche, poder llevar a los niños a un buen colegio e irnos de vacaciones mínimo una vez al año. Pero en el fondo somos esclavos de una vida que no hemos diseñado nosotros, una vida que nos ha abducido y por la que nos mantenemos en el carril de los lentos esperando una oportunidad que nunca llega. “Esto es lo que hay”, solemos decir. “Ya vendrá lo que tenga que venir” y mientras tanto no haces nada. Error, si no haces nada, nada va a venir.

Otra muy buena es “Yo soy feliz porque me conformo con lo que tengo”. Si, eso también solía decir yo, pero me equivocaba. El conformarme era una estrategia de mi ego  para hacer el vago.  La aceptación es una cosa, el conformismo es otra muy distinta.

Recapacita, piensa, medita en tu situación. ¿Realmente has elegido estar donde estás? ¿O simplemente te has dejado llevar por las circunstancias? En algún momento has llegado a pensar ¿Porque me pasa esto a mi? ¿Por qué no encuentro una salida a mi situación? Te diré una cosa:  Las razones vienen primero, las respuestas llegan después. Te has dejado llevar porque jamás te has marcado unos objetivos claros.  Márcate tus propias metas, solo si tienes razones suficientes por las que dar un giro a tu vida podrás cambiarla.

Mis razones son mi vida,  en lo que me apoyo para sacar energía de donde a veces creo que ya no la hay, las que me mantienen al pie del cañón y por las que jamás tiraría la toalla.

  • Yo: Ser la mejor versión de mí misma
  • Mis hijas: darles lo mejor en todos los aspectos.
  • Mi marido: inspirarle y amarle incondicionalmente
  • Mi familia: honrarles, amarles y respetarles.
  • Vivir mi destino más alto: desarrollar todo mi potencial como mujer y como ser humano. Vivir una vida llena de propósito, llena de amor, felicidad y a undancia
  • Servir a la humanidad: ayudar a otros a alcanzar su pelnitud.

¿Cuáles son las tuyas?

En el siguiente post, te hablaré de las cuatro lecciones de la vida para la felicidad.

Hasta entonces,  con amor,

Maria Isabel Ariza.

 

 

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